miércoles, 26 de octubre de 2011

Red de transgresiones en “Emma Zunz”: de la violación a la ficción


 NOTA: Aquí mi primer trabajo de la carrera de Letras, hecho a principios de 2010. Una lectura rara cuyas ideas creí delirantes y luego, bajo la pluma correctora de los raros personajes-profesores de la calle Puan, resultó un éxito. Lo publico tal cual, con sus errores y fallas para ir viendo la evolución de los delirios intelectuales que surgen de las parades y las aulas de Filo y Letras.

Red de transgresiones en “Emma Zunz”: de la violación a la ficción
En el presente trabajo propongo desarrollar un posible análisis del cuento “Emma Zunz”, que pertenece al libro El Aleph de Jorge Luis Borges. En varios niveles relacionados con el tiempo, la mente y la sociedad se llevan a cabo violaciones y transgresiones que los personajes ejecutan y padecen. Estas transgresiones atraviesan el cuento en su totalidad argumentativa y discursiva. Son parte de la protagonista, del entorno de personajes e incluso del narrador. Distintas son las causas de estas violaciones, distintos también son los efectos. Centraré dicho análisis en la búsqueda de estas transgresiones encarnadas en cada personaje y en la red de transgredidos y transgresores que se construye en el relato. A partir de esto surgirá la hipótesis: sobre esta red, descansa una violación de la realidad que, a pesar de ser sustancialmente cierta, es transgredida y presentada con características ficcionales.
Como he mencionado, leer “Emma Zunz” es leer una red de violaciones firmemente conectadas. Una de ellas es detallada y demostrada en el contenido del cuento. Se manifiesta a nivel físico en una realidad atemporal que existe en la mente de la protagonista. Es posible pensar que en dicha violación confluyen otras, empezando a formar una interconexión. El ultraje físico es interpretado moralmente como una deshonra hacia la integridad femenina. En un primer instante, esto lleva a creer que la protagonista decide concientemente la destrucción de su integridad. Pero ¿hasta qué punto Emma, desde la no-experiencia, conocía los efectos de su sometimiento?  La respuesta puede estar implícita en la siguiente cita: “Los hechos graves están fuera del tiempo, ya porque en ellos el pasado inmediato queda como tronchado del porvenir, ya porque no parecen consecutivas las partes que los forman” (Borges 1949, 62) El narrador parece especificar una pérdida del hilo de la continuidad del tiempo en la mente de la protagonista. Su no-experiencia, su temor a los hombres se manifiesta en la pérdida de la noción del tiempo, en un encuentro con su mente donde las piezas de los hechos no encajan. Emma comete dos violaciones en el mismo acto: una contra su cuerpo, que  le da las pruebas empíricas; otra contra su mente, que le ofrece una justificación personal secreta. Es importante especificar que el marinero no es un violador, él también es víctima del acto. Emma le miente fingiendo ser quien no es, lo usa, lo ultraja haciéndolo actuar omitiendo todo efecto o consecuencia. El marinero es simplemente un medio, medio necesario para el fin. El marinero es ultrajado sin saberlo, no conoce el fin de sus actos ni la consecuencia que estos pueden tener. La acción es disfrazada, es violada. Hasta aquí, el primer punto de esta red.
Con el anterior punto se podría establecer una analogía con otra violación que no se conoce en profundidad y que no es fácil comprobar si fue sustancialmente cierta. Se puede extraer de las siguientes citas: “El hombre la condujo a una puerta (…) y después a un vestíbulo (en el que había una vidriera con losanges idénticos a los de la casa de Lanús)” (Borges 62) y “Pensó (no pudo no pensar) que su padre le había hecho a su madre la cosa horrible que a ella ahora le hacían” (Borges 62) Emma considera que su madre vivió la misma situación, que padeció la misma cosa horrible. Desentrañar si realmente para su madre fue una cosa horrible o si  Emma, presa de la no-experiencia y del horror lo piensa de esa manera, puede admitir varias hipótesis que se escapan de este eje de análisis. Por eso lo considero desde la perspectiva de la protagonista. Aquí está la primera analogía entre las violaciones. La analogía entre la cosa horrible que su padre le había hecho a su madre y la que le hacen a ella está presente en dos puntos. Hay una imagen correspondiente a la primera cita que remonta a la imagen de su casa de la infancia. Por otro lado, hay una analogía ya mencionada, que es la que Emma presenta cuando se compara y se siente semejante a su madre. A la segunda, a la análoga, se la puede ubicar en un nivel que pertenece a la interacción entre imaginación y recuerdo que se desarrolla en el pensamiento de la protagonista. Este punto de la red es importante pero secundario, no hace al cuento, pero genera interacción.
Otro punto de esta red de violaciones es el ocupado por el padre de la protagonista. Emmanuel Zunz comete una autoviolación, atenta contra su propia vida intencionalmente. Esta autoviolación se construye en un nivel que está más allá del cuento y el relato de la acción. Sin embargo, hay un puente que se construye entre ese nivel y las acciones del relato. Ese puente es la carta. Es la carta la que comienza el texto y da lugar a los actos. Es un puente entre las noticias y el camino que lleva a cabo la protagonista. A partir de aquí se observa un punto que precede a la autoviolación de Emmanuel Zunz. Otro punto de la red está en manos de Lowenthal. La violación que le atañe no está en el centro de la red. En el relato lineal es un principio desencadenante del fin y Emma es la producción de los medios. En la red que fabrica el cuento forma parte de una relación triangular. Tal como está narrado en el cuento, existió un robo por el cual fue acusado el padre de la protagonista. Sin recaer en la veracidad o no veracidad de estos hechos vuelvo a retomar la perspectiva de Emma: el ladrón fue Lowenthal. Siendo autor del robo, provoca una violación en contra de Emmanuel Zunz. Esta transgresión se ubica a nivel social. Emmanuel sabe que es inocente y su hija también. Pero es condenado socialmente, se ve obligado a alejarse de su trabajo y su familia. Se lo despoja de su dignidad frente a la sociedad. No afecta a su integridad y a su conciencia pero como violación de su imagen afecta a lo que su entorno piensa, conserva y recuerda de él.  Esta transgresión  que recae sobre el personaje desencadena en la narración lineal los actos de violación que Emma comete contra Lowenthal y contra sí misma. Sin embargo, en la red forma dos lados del triángulo. Uno de esos lados representará una nueva analogía. Cambian los personajes, cambian las causas y la dimensión. La analogía se establece con el tipo y el nivel de la violación. Aarón Lowenthal es violado socialmente, previo cobro de intereses. El efecto es el mismo, Lowenthal y Emmanuel Zunz mueren casi simultáneamente a nivel temporal. La diferencia radica en que lo que para Emmanuel fue el exilio y luego la muerte, para Lowenthal fue la muerte lisa y llana. La equivalencia está en la violación a nivel social. Ambos sufrieron un ultraje del recuerdo que el entorno tendrá de ellos, ambos serán indignos. La violación social tiene el particular efecto de cambiar parcialmente la identidad de las víctimas. Finalmente, se nos presenta el tercer lado del triángulo. Ese lado une la doble violación que Emma comete contra sí misma por medio del marinero y la violación que luego comete contra Lowenthal. Si bien en un principio este acto parece ser sólo el medio para llegar al fin último que es matar a Aarón, en la siguiente cita cambia el sentido: “Más que la urgencia de vengar a su padre, Emma sintió la de castigar el ultraje padecido por ello” (Borges 64) Por lo tanto, hay dos causas interconectadas que a su vez se conectan con la violación social hacia Lowenthal. Esta es la relación triangular de la red de transgredidos.
Las violaciones hasta aquí manifestadas son propias de la narración, se encarnan en el contenido para darle forma a las acciones. Se constituyen en distintos niveles y es por eso que el efecto es diverso en las víctimas. Aún así, es preciso retomar la última violación social para abordar otra nueva. La protagonista, Emma Zunz, no sólo ataca el recuerdo social que envuelve a Aarón Lowenthal sino que también va en contra de su propia historia y realidad. Emma escribe una ficción con su cuerpo. Su cuerpo es la pluma que le da vida y tinta a la realidad ficcional que ella construye a partir de la figura de Aarón. Su cuerpo es la prueba empírica, es la marca de lo irrefutable, es el eje que la acredita para transgredir la realidad. Construye una ficción basada en la realidad “(…) sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios” (Borges 66). Emma desde la transgresión es una jugadora que mueve piezas. La realidad sigue siendo sustancialmente cierta, sólo cambian los rótulos, cambian las piezas y los nombres. Una historia es rebajada del nivel real al nivel ficcional, entre estos niveles oscila la violación, que, increíblemente cierta, es aceptada por todos.
Finalmente, queda por presentar a un último posible transgresor: el narrador. El nivel que le concierne no forma parte de la red de transgredidos y transgresores sino que la engloba. Antes de continuar, es importante especificar las marcas de presencia del narrador en algunas citas: “Yo tengo para mí que pensó una vez y en ese momento peligró su desesperado propósito” (Borges 62) y “(…) repitió lo que tantas veces repetiría, con esas y otras palabras” (Borges 65) El narrador irrumpe en el texto. Además de narrar, comenta, especula, se pregunta cosas y afirma otras. Si bien no es la identidad del narrador lo que preocupa en este análisis, hay algo conflictivo en torno a su presencia y su singular narración. Si el secreto de Emma es oculto, si su ficción es increíblemente cierta ¿cómo es posible que el narrador conozca no sólo los hechos detallados, sino también ciertos pensamientos de la protagonista? Una posible respuesta es considerar al narrador como divulgador de un mito. La conciencia popular suele crear historias detrás de las historias. Detrás de las noticias se trabajan hipótesis acerca de otros posibles acontecimientos que desembocan en el hecho. Esto significa que el narrador puede ser visto como el transgresor principal, el cimiento sobre el cual se construye esta red, el inventor de la ficción. Se puede pensar que no hubo plan, que no hubo ultraje físico, que no hubo muerte. Se puede pensar que Emma afirma lo que realmente pasó, que al nivel del narrador no es una violación lo que ella comete, no es una ficción. Es posible creer que el narrador es amante de lo trágico, es violador de historias, es creador. Que Emma Zunz sea violada por Lowenthal y que ello culmine en la muerte del violador es un hecho simple, es lo que se espera, es un hecho sin planes y sin pasado, es un hecho más cercano a cotidianeidad. Según esta posibilidad, el narrador es un amante de historias entrelazadas que abarcan giros, tiempos y redes. Viola la historia de Emma Zunz, construye en su vida una red de violaciones que validan la ficción, opina y argumenta para evitar la exactitud. Sin notar la productividad de su violación, le abre las puertas al lector y lo enfrenta a dos realidades, a dos carillas de la misma página. En una, Emma Zunz es una mujer violada que actúa en defensa propia. En otra, Emma Zunz es una transgresora de su integridad y una violadora social, es el instinto de venganza, es la representación del sacrificio, es el centro de una red de violaciones y una escritora de ficción. La elección de una u otra es estrictamente personal.